lunes, 17 de octubre de 2011

CUENCA ATENAS DEL ECUADOR


La ciudad de los cuatro ríos 
Los ecuatorianos la consideran la ciudad más bella del país, el emplazamiento más pacífico y relajante. Una de las primeras cosas que remarcará cuando entre en la ciudad es su fabulosa línea de horizonte marcada por las cúpulas radiantes de sus iglesias. Sus calles empedradas, sus ríos serpenteados, agraciados balcones de hierro, y bellos jardines forman parte de la atmósfera afable de esta ciudad histórica. Cuenca fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en diciembre de 1999.

Cuenca  se encuentra escondida en el valle del sur del lugar donde una vez fue el asentamiento de Tomebamba. Está ubicada también a lo largo del camino real que unía Cusco con Quito durante el imperio Pre-colombino. Está a 2535 metros sobre el nivel del mar y es la capital de la provincia de Azuay, es además la tercera ciudad más grande del Ecuador.
El pasado colonial de los días del Imperio Español está siempre presente en lo artístico de las iglesias, conventos y tesoros religiosos. Muchas de las hermosas casas se encuentran encaramadas en las riberas de los cuatro diferentes ríos que pasan por la ciudad de Cuenca: Tarqui, Yanucay, Tomebamba y Machángara.

“El olvidado puente de Juana de Oro”
POR TEODORO RODRIGUEZ MUÑOZ 
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“Hace pocos años atrás se restableció y restituyó, en acierto, con un puentecillo peatonal denominándolo Juana de Arco al antiguo puente de cajón de madera que sirvió de paso y tránsito del centro de Cuenca al Ejido; ubicándolo a poca distancia en donde en realidad se encontró éste emplazado, en el río Matadero; pero desconociéndose su verdadero nombre: El puente se llamó Juana de Oro, en homenaje a la gestora de su construcción, la filántropa señorita Florencia Astudillo, conocida así en antaño por sus churos de cabellos dorados colorados y pelirrojos” (¡…El olvidado y la ingratitud es el peor desprecio de los pueblos a los hombres!)

    Sin duda el lugar de Cuenca que mantiene más fiel y devotamente arraigada y latente la historia leyendas anécdotas e idiosincrasia de la morlaquía es el barranco del Centenario en las inmediaciones de la planada del Ejido. Historias y leyendas que se han entretejido identifican ya a una sociedad que ha aprendido a detener el tiempo y la vida, y amar más a su ciudad su cotidianidad y su pasado. Relatos como: “Julián el Matadero”, “El Puente Roto”, “La Casa de los Arcos”; “Las crecidas de los ríos”, “Los molinos de Todos los Santos”, “Los puentes arcaicos caídos”, entre otros, dan el espectacular colorido cultural a la ciudad patrimonio de la Humanidad. Aunque rezagada oculta y olvidada hasta este día se ha mantenido la célebre historia del Puente arcaico de “Juana de Oro”, que existió imponente hasta sólo el siglo pasado, y que fue arrasado en una de las crecidas del Matadero, pero aún más asolado y devastado por el olvido e ingratitud de los hijos de su propia hidalga villa de Santa de los Ríos: ¡El olvido es el peor de los desprecios y de los exilios! (Referencias históricas: Luis G. Rodríguez, Joaquín Maza y Hernán Iglesias Vélez.)

Reivindicación histórica
(restitución del nombre)

    Es imperioso que se restituya y restablezca el nombre verdadero de la gestora mecenas y madrina, Señorita Florencia Astudillo, tomado en su apelativo de “Juana de Oro”, en la reconstrucción del puente en el barranco del Centenario, de la que fue bienhechora para su construcción financiamiento y fabricación; esto hace un siglo atrás. Es inconcebible e inexplicable que con ligereza desconocimiento e impericia se pueda cambiar trastocar y desconocer la historia, sepultando el pasado los actos y obras buenas de los hombres, de la memoria colectiva de los pueblos; es así que el puentecillo peatonal que restituye en intención, contemporáneamente y hace pocos años atrás, a la antigua pasarela de madera del Ejido de Juana de Oro, se inauguró con bombos fiestas y platillos, equívocamente cambiando el nombre a “Juana del Arco”, confundiéndose así a las nuevas generaciones y alterando y perturbando los sucesos y acontecimientos que deben reposar en la gloria y corazones de nuestra gente. También Juana de Oro fue protagonista de otras diferentes obras filantrópicas y de beneficencia en la ciudad y el austro, gran parte de su fortuna y propiedades dejó para la Curia. Se debe inexcusablemente que restituirse y reivindicarse por justicia la historia y los nombres de los buenos hombres y mujeres que han aportado de manera desinteresada apasionada y altruista a nuestros pueblos y aldeas.

Los confesores de Florencia Astudillo
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    Fue habitual conocido y acostumbrado entre los mecenas importantes e ilustres hombres y mujeres, la presencia compañía y asesoría permanente de los confesores y consejeros religiosos, que sin duda ante la sociedad quedaba garantizaba la actuación y actos de los devotos asistentes y feligreses, como una carta y aval abierta y firmada en blanco. En la sociedad azuaya fue imperiosa y exigente la demanda y escogimiento de los confesores, pues más que un lujo, se encontraba en juego la redención y salvación de las almas de los coterráneos mortales atestados ó apadrinados, tentados en las calles del pueblo, a un mundo pueril desenfrenado insubstancial trivial y vano. La Cuenca conservadora no fue la excepción, los obispos siempre estuvieron invitados y solicitados, como también los párrocos de cada parroquia, resultando así grandes y piadosos asesores aconsejadores y consultivos, teniendo un mayor acceso la sociedad adinerada a este servicio espiritual y personificado. Florencia Astudillo prefirió escoger a dos sacerdotes ó presbíteros, que sin ser arzobispos, fueron probos santos y sabios, Julio María Matovelle y José Manuel Rodríguez, que influenciaron notable y contundentemente al aporte de la gran parte su fortuna al bienestar de la colectividad. Se rumoraba que la dama de los cabellos dorados no contrajo nupcias por temor y recelo al desengaño amoroso, pues la inmensa fortuna e innumerables propiedades haciendas y casonas que amasaba, podía ser carne de anzuelo de ansiosos y rapaces buitres, disfrazados de inocentes y castos caballeros (según frases palabras y epítetos propios salidos de los labios mismos de la Juana de Oro cuencana, de acuerdo a datos y anécdotas recopiladas y recogidas en la presente investigación, que muestran y evidencian cierto grado de inseguridad incertidumbre y desconfianza de la pudiente potentada y acaudalada Matrona). Las posesiones terrenos y propiedades de la heredad de la bienhechora rebasaban en largo las provincias del Azuay y Cañar, pues la mujer desconocía a ciencia cierta la cabida y extensión total de sus haciendas. Tenía una especial devoción y preferencia para las haciendas de Jer de Cañar; acostumbraba viajar en andas de guandos (indios cargadores que en hombros y espalda trasladaban un cuarto ó habitación pequeña de madera asentada y amarrada de alargados pingos). Cuentan en los datos anecdóticos que se entretejían en antaño, que Florencia Astudillo aducía decía y solía comentar: “Que tenía preferencia por los guanderos de las afueras de Cañar por que para su deleite éstos indígenas sólo caminaban; mientras, que a diferencia de los indios de Jer y para la incomodidad sufrimiento y peripecia de la mujer estos guanderos acostumbran trotar, considerando sus sendos trayectos y recorridos entre provincias por librar para llegar a sus haciendas”.

La Mecenas del puente arcaico

    La filántropa señorita Florencia Astudillo, financió la construcción del puente, siendo la gestora y tutora de su fabricación, y que en entonces y aquellas fechas, representó una de las obras más emblemáticas trascendentales e importantes de la ciudad; colaborando así con el progreso y desarrollo de nuestra sociedad. La pasarela grande de madera que cruzaba el río unía el centro de Cuenca con la pampa del Ejido; la acertada construcción del puente ayudó a despertar aún más el  pequeño comercio, pues, esporádicas ventas de granos, productos de sembríos y animales propios de la región, asomaron a manera de pequeña feria y mercado informal, en la planada del Ejido, cerca y en inmediaciones del paso de una callejuela de tierra que nacía y tomaba vida desde el estribo y la salida del puentecillo; colorido sendero éste, que como adolecente, que recién se despertaba en la vida, erguiéndose recto, entonces se incrustaba desenfrenado y alegre, penetraba ansioso en el callejón alargado espeso y húmedo de maleza plantas y enredaderas del Yanuncay, sin titubear. El puente de Juana de Oro, se levantada y alzaba de madera, con la sección transversal tipo cajón, y una cubierta que cubría toda la calzada y andenes, asentada ésta en hileras de pilastras, así, para toda la estructura posar y descansar en varios muros de mampostería de piedra de río, algunos semi-sumergidos en el lecho del Tomebamba; y a manera de celosías, unos tablones atajaban y protegían los costados, como los nidos de mirlos tejidos de cordura. El puentecillo legendario terminó al final siendo arrasado por una de las crecidas del río Julián el Matadero.
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“Es imperioso justo e imprescindible, que se devuelva y restablezca el verdadero nombre de Juana de Oro, al puente reconstruido y restablecido en la ciudad con el apelativo equívoco de Juana del Arco; reivindicando así el nombre de su gestora; elogiando a los actos buenos; limpiando y ordenando la historia y dignidad de la actuación de los coterráneos cabildos; y desenterrando desempolvando y sacando a la luz el reconocimiento lealtad fidelidad y la gratitud de nuestros hombres y pueblos”Casa Abierta de consulta y asesoramiento de los derechos constitucionales:
“La Casa de la Convención del 45”
(Desconociendo la historia)
Tema: Propuesta patrimonial urbana.
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“Hace pocos días atrás en un diario local, se anuncia y publica por parte de la Municipalidad, la restauración de la conocida Casa de la Convención del 45, como la nueva Casa del Alfarero; insólitamente, cambiándole el nombre a la vetusta y popular pocilga que por la historia hereda, casona que fue testimonio de uno de los acontecimientos y hechos más relevantes del antaño de la ciudad en la redacción de la Cuarta Carta de la Constitución del país llevada a cabo en Cuenca. La patrimonial edificación debería constituirse en Museo de la Constitución” (¡…No podemos seguir cimentando y construyendo la urbe en el desconocimiento de nuestra historia!)
¿Entonces dónde están los asesores historiadores de la Municipalidad de Cuenca?

    Para que paren a tiempo lo que se empañara y convertiría en debacle cultural y patrimonial para la historia y tradición de la ciudad, en cambiar el nombre popular y legendario a la “Casa de la Convención del 45”, por el nombre ajeno a la realidad del pasado histórico de la pocilga ó vetusta casona, pretendiéndose cambiar al forastero nombre de “Casa del Alfarero”; debido a que de acuerdo a la historia tres casas de la ciudad fueron escenario vivo del acontecimiento de la Redacción de la Cuarta Carta Magna de la Nación dada en Cuenca, y que así marcó el tradicional apelativo de “Convención del 45” al barrio donde reposa la connotada edificación patrimonial, que se aprovechó en ese entonces, para un paseo y refrigerio campestre de solidaridad; y, en la que aparte de muchas celebridades se reunieron cinco personajes que llegaron luego a ocupar la Presidencia de la Nación. Por lo tanto debiéndose constituir la pocilga por heredad y tradición como el: “Museo ó Casa de la Constitución”, ó “Casa Abierta de consulta y asesoramiento de los derechos constitucionales”, ó a su vez también: “La Casa y Museo de los Cinco Presidentes.”. Pues es importante que conozca la colectividad que hace pocos días atrás se anunció por parte de la Municipalidad en uno de los diarios locales, el cambió de nombre de la casona que recuerda la Convención de 1845 llevada a cabo en la ciudad, por el erróneo ajeno desacertado y forastero nombre de acuerdo a la realidad de la edificación, como es el de la: “Casa del Alfarero”. (¡…No podemos seguir caminado y construyendo nuestra urbe, siendo impávidos ingenuos ciegos y tapados los ojos, pues así nos vamos a caer!)
“Casa y Museo de la Constitución”
(Propuesta cultural-urbana).

    La Casona tradicional debe ser restaurada e implantada como el “Museo contemporáneo y la Casa de la Historia de las Constituciones”, para consultas y asesoramiento de la ciudadanía de las Constituciones del Ecuador, y de sus derechos constitucionales; por ser éste el escenario, en donde se albergaron juntos en un momento de esparcimiento en la hospitalidad y sosiego de un paseo y refrigerio campestre como parte del evento de la redacción de la Carta del 45, y en el pasado. Creación y adecuación de la Casona de la Convención del 45, en el “Museo y Casa de la Constitución”, para el asesoramiento y consultas abiertos de todos los ciudadanos de sus derechos y prebendas constitucionales y legales, y de la Historia de las Constituciones de la nación. Pues es imprescindible en nuestra sociedad ciudad y país, como imperioso e ineludible llegar a crear la conciencia y cultura del ciudadano común de poder así despertar el interés de conocer sus más elementales derechos y prebendas constitucionales y legales en un pueblo de individuos susceptibles desprotegidos y frágiles por el casi total desconocimiento de sus derechos constitucionales. (“No podría cambiarse de nombre de la Casona de la Convención del 45, no se debe ni se puede olvidar la historia y tradición que a marcado su nombre en la ciudad”) 
“Casa Abierta del ciudadano común de consulta y asesoramiento de los derechos constitucionales” (Proyecto para la Casona del 45).

    La histórica Casona de la Convención del 45, se encuentra embadurnada por un lejano acontecimiento que ensalza el pasado memorable de la ciudad, misma que se utilizó en un paseo y refrigerio campestre, del evento en la que se redactó la Carta de la Constitución de 1845, y en la que en la invitación regocijo sosiego y la confraternidad cuencana, se reunieron, entre varios ilustres y conocidos hombres, que personificaban a las demás regiones del país: Cinco personajes que posteriormente fueron Presidentes del Ecuador, pero reunidos y juntos en la cordialidad y amistad; como paradigma de lo que debería constituirse en unidad nuestra sociedad contemporánea ecuatoriana. Si bien la Redacción de la Cuarta Carta de la nación se inicia en la Casa de Gobierno de Cuenca, desaparecida, que existió erguida en el espacio de la actual edificación moderna matriz municipal; se termina de elaborar ésta en la Casa de la Familia Carrión frente a la actual Gobernación de Cuenca, y ausente del reconocimiento; para luego y como parte del trascendental evento asistir los invitados constituyentes a un refrigerio y esparcimiento campestre al actual barrio de la convención, siendo protagonista de la recordada posada de confraternidad y amistad, la Casona, que lleva el nombre de la recordada Convención del 45...¿ y que en estos días, cuyo nombre podría desaparecer del recuerdo y memoria de la ciudad?: Consumándose de desaparecer así todos los hechos que fueron testigos de la histórica elaboración en nuestra ciudad de la Constitución de la nación. (¡No hay mayor muerte y desprecio que la indiferencia y el olvido!)
    “No se puede pecar de imprecisiones y desconocimiento ciudadano” ¡Cómo no se puede desconocer nuestra historia y cultura y el pasado de la ciudad!: La propuesta entonces se dirige, ha que se reconsidere la historia y los acontecimientos pasados que han marcado en la ciudad el nombre tradicional del barrio y de la casona (Convención del 45, por ser protagonista del evento de la Redacción de la Carta constitucional de 1845). Pudiéndose dar dos usos para así armonizar cuajar y solidificar: tanto la historia tradicional, como la cotidianidad característica del barrio y de su casona: “Museo y Casona de Consulta de la Constitución, y Casa del Alfarero”; Resumiéndose así en la propuesta histórica-cultural-urbana: 1) “El Museo y Casa de la Constitución”, sección destinada para asesoramiento y consultas ciudadanas de historia de las Constituciones del Ecuador, y de sus derechos constitucionales y legales, que tanto bien harían a nuestra sociedad y ciudadano común, desprotegido vulnerable y explotado en el desconocimiento de sus elementales amparos y prebendas constitucionales y legales, incentivándole así a la cultura del conocimiento de sus derechos constitucionales; 2)“Casa y Museo del Alfarero”, otra sección destinada para el archivo, inventario, investigación y el resguardo artesanal-histórico; y también para exposiciones contemporáneas artesanales de alfarería. Propuestas ahora dadas para la consideración, como alternativas, que recojan y capturen la historia inquebrantable y tradicional del barrio; pero sobre todo el elemental derecho de su memoria y recuerdo perpetuo ineludible e inextinguible.
“El Casa-Museo de los Cinco Presidentes” (Casa y Museo abierto de la Historia)

    Cinco presidentes que fueron del Ecuador en diferentes períodos y épocas posteriores al evento de la Cuarta Carta Magna redactada en Cuenca, se reunieron en un pasado e histórico momento de esparcimiento campestre cuencano en la Casa de la Convención del 45, como son los presidentes del Nación: Vicente Rocafuerte, Jerónimo Carrión, José María Urbina, Vicente Ramón Roca, José Joaquín de Olmedo. Cuenca fue sede de la asamblea constituyente de 1845 (“Convención del 45”), corroborando siempre en el aporte sustancial con grandes reformas a favor del país; aunque indistintamente en el pasado no ha sido retribuido con un trato justo, a causa de una centralización rígida, sofocante y absorbente. (“La constitución puede representar un mecanismo para transformar a bien una sociedad o nación, ó constituirse en ataduras y escollos que limitan el progreso y desarrollo de los pueblos”)
Acontecimientos de la histórica Convención y Constitución del 45.

    La histórica Convención del 1845, se constituyó en el Palacio de Gobierno de Cuenca, bajo la Presidencia de la Asamblea de Pablo Merino, para redactar: -La Cuarta Constitución del Ecuador y elegir el Presidente de la República, en ese entonces entre los candidatos: José Joaquín Olmedo, Vicente Ramón Roca, Diego Noboa Arteta y José Modesto Lara-; debido al abandono del poder del presidente constitucional General Flores. Los representantes en ese entonces de la provincia de Cuenca en la Convención, fueron: Pío Bravo, Joaquín Malo, Andrés Villamagán, Javier Arévalo, Vicente Salazar, Miguel Heredia, Antonio Carrasco, Rudecindo Toral. Acudieron Representantes de las demás Provincias, entre otros: Vicente Rocafuerte, provincia Pichincha; Pedro Carbo, provincia Guayaquil; Jerónimo Carrión, provincia Loja, también como Ministro General de Despacho: José María Urbina. Consenso.- La difícil elección presidencial, duró días, sin poderse llegar a acuerdos; el consenso que llevó al poder a Vicente Ramón Roca, se consiguió en la casa frente a la hoy Gobernación del Azuay, de propiedad de la familia Carrión, en la intersección de las calles Bolívar y Luís Cordero, con gestión y maniobras de Pío Bravo y Joaquín Malo. Un barrio cuencano lleva en la actualidad el nombre en recordatorio del trance dental acontecimiento.
Sedes locales de la 
Convención del 45 (Cuenca).

1) En el Palacio de Gobierno de Cuenca, se inició a la convención del 45, luego por comodidad e invitación se trasladó a la casa del frente, situadas estas dos al contorno del parque central; La Casa ó Palacio de Gobierno de Cuenca, edificación patrimonial referida, llamada así anteriormente, y escogida en la redacción de la Convención del “45”; frente al parque Calderón, desaparecida en la actualidad en la ciudad, al igual que otras célebres edificaciones. 
2) Casa ubicada en la intersección y esquina de las calles Bolívar y Luis Cordero (frente a la antigua gobernación y de propiedad en aquel tiempo de la familia Carrión), donde se trasladó y terminó la convención del 45, atribuyéndose a un importante consenso que designó a un Presidente de la nación en esa fecha histórica. 
3) Casa ubicada en el barrio cuencano de la “Convención del 45”, que lleva el nombre del recordado suceso histórico que elaboró la cuarta constitución del estado; siendo ésta casona, únicamente, sólo el albergue de un refrigerio campestre, en ese entonces, que se dio a los ilustres invitados personajes de la convención; Casona tradicional que debe ser restaurada e implantada el “Museo contemporáneo de la Historia y de la Constitución”, para consultas de la ciudadanía de las Constituciones del Ecuador, y de sus derechos constitucionales; por ser esta casona el escenario, donde se albergaron juntos en un momento de esparcimiento en la hospitalidad y sosiego de la gente y parajes cuencanos. 
Otras Sedes y 
Presidentes Asambleístas
(Nacionales).

    La última sede se estableció en la ciudad de Montecristi, Manabí. Enumerando las diferentes célebres sedes de las primeras constituciones, las fechas correspondientes y el presidente constituyente respectivo; en el consiguiente orden: Riobamba (Primera constitución): fecha 11 sep. 1830 (José Fernández Salvador). Ambato: 30 jul. 1835 (José Joaquín Olmedo), 31 mar. 1878 (José M. Urbina). Cuenca: 3 dic. 1845 (Pablo Merino). Guayaquil: 30 ago. 1852 (Pedro Moncayo). Quito: 31 mar. 1843 (Francisco Marcos), 25 feb. 1851 (Ramón de la Barrera), 10 mar. 1861 (Juan José Flores), 9 jun. 1869 (Rafael Carbajal), 4 feb. 1884 (Francisco J. Salazar), 12 en. 1897 (Manuel B. Cueva), 23 dic. 1906 (Carlos Freile), 26 mar. 1929 (Agustín Cueva), 5 mar. 1945 (F. Arízaga L.), 31 dic. 1946 (Mariano Suárez Veintimilla). Referentes Constituciones Gran Colombianos: Podemos mencionar, que  existieron tres primeras constituciones Grancolombianas, las mismas que antecedieron a las constituciones del ya conformado Estado Ecuatoriano, y que se anticiparon al año 1830 inicio de la primera constitución de la República; transcribiendo: “Constitución Quiteña de 1812”;  “Constitución Grancolombiana de 1821, aparece la firma de Simón Bolívar”; “Constitución Grancolombiana de 1830, firmado por Domingo Caicedo”. 
“Es inverosímil que el Cabildo cuencano en éstos días, pretenda cambiar el nombre tradicional popular e histórico de la “Casa de la Convención del 45”, por el ajeno extraño y nuevo nombre de la “Casa del Alfarero”, trasgrediendo a la historia de más de un siglo de tradición, y omitiendo uno de los hechos y acontecimientos más relevantes del pasado glorioso de nuestra sociedad, que marca el apelativo a la atávica pocilga; Entonces dónde están los historiadores que protegen nuestra memoria patrimonial…¡Pues por lo tanto no podemos irresponsablemente seguir cimentando Cuenca en el desconocimiento y omisión de nuestra historia!”

3 comentarios:

  1. woOoOoOoh!!
    orgullosamnt made in Cuenk!!
    ia qdms!! gg.. buen blog!! :D

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  2. Creo mi deber indicar que el puente de Juana de Oro, fue construido con el auspicio de Juana Valdivieso, madre de Florencia Astudillo, la denominación "de oro" se debio a su bondad filantropia y ademas por la inmenza riqueza que ella poseia.

    Saludos.


    Vinicio Vasquez

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  3. Excelente reportaje, les comparto un enlace con una vista en 360º del reconstruido puente Juana de Oro,
    Saludos cordiales,

    Javier García

    Ver recorrdio virtual en el puente

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